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ORQUESTA CLUB VIRGINIA... viaje a la semilla de la músicaOrquesta Club Virginia, película española basada en la vida del músico Santi Arisa, con Jorge Sanz y Emma Suárez.
Cuando eres un amante de la música o si ésta ha formado parte importante de tu vida, películas como “Orquesta Club Virginia” (1992) son difíciles de ignorar, aunque parezca muy sencilla y seria candidata al olvido de muchos. Quizás sean los códigos de los músicos o anécdotas universales para quienes han pisado un escenario alguna vez, pero para mí no pasó desapercibida. Dirigida por Manuel Iborra, quien también la escribió (en colaboración con Joaquín Oristrell), su arco dramático es el de la vida, pasión y muerte de una agrupación de los años ’60 que vive en la frontera de la toma de decisiones, la de los cambios profundos.
Corre 1967 y el orden del mundo ha cambiado, así como su escenario cultural. La generación que bordea los cuarenta y que ha vivido escuchando e interpretando mambo, rumba y chachachá, de la mano del bolero y los clásicos italianos, no se acomoda a la irrupción de Los Beatles y el rock and roll.
La historia es narrada por TONY (Jorge Sanz), un músico y cantante de 19 años que es invitado a una gira que llevará a la “Orquesta Club Virginia” a tocar en El Líbano, en el Hotel Hilton de Beirut, “la Suiza de Oriente”, en una travesía en barco que comienza en el puerto de Valencia.
Tony es hijo de Virginia (quien inspiró el nombre de la orquesta) y Enrique, el SEÑOR DOMENECH (Antonio Resines), el director y manager de la agrupación, un músico eximio, pero dictador a rabiar. Junto a ellos viajan EL NEGRO (Santiago Ramos), un trompetista lleno de talento y futuro consejero artístico de Tony; el primo CURT (Enrique San Francisco), el mujeriego compulsivo del grupo; SOLIMÁN (Pau Riba), en palabras del propio Tony, el maricón de la orquesta y encargado de la percusión; y EL MAÑO (Juan Echanove), el lírico, el que saca lágrimas con su Do de pecho en “Granada”, de Agustín Lara (“de sueño rebelde y gitana / cubierta de flores / y beso tu boca de grana / jugosa manzana / que me habla de amores”).
El señor Domenech es clave en este viaje. Su vida y su verdadero amor es la música, por lo que tiene desperdigados a varios hijos por ahí, sin un claro sentido de la paternidad. Entre ellos, Tony. Esta ausencia ha provocado con los años una gran barrera entre padre e hijo. Para Domenech, su hijo es “un mierda”; para Tony, su padre es un señor extraño que se fue de la casa cuando él aprendió a decir papá. Es así como Tony se toma este viaje como el inicio del cambio del mundo, el de un barrer con todo con su música, pero también para enrostrarle su talento a Domenech… y conocerle. Sin embargo, el choque generacional provoca estragos, dudas y un pronto deseo de deserción. A él le gustan Los Beatles y usar el pelo desgarbado, mientras que la “Club Virginia” es una orquesta que toca en hoteles y clubes para gente adulta, músicos que tocan para que la gente baile en la pista al son de “Perfidia” de Alberto Domínguez Borras en versión guajira o chachachá (“Y tú, quién sabe por dónde andarás / quién sabe qué aventuras tendrás / que lejos estas de mí / Te he buscado dondequiera que yo voy / y no te puedo hallar / para qué quiero otros besos / si tus labios no me quieren ya besar”). Es cuando el viaje se transforma en algo así como una escuela de la vida.
Orquesta Club Virginia - clip A
Los músicos de la orquesta asumen que el traspaso de la información, es decir, los secretos del verdadero músico, deben ser motivo de especial dedicación para con el joven aprendiz. Tony cambia su actitud a medida que va escuchando consejos tales como “Los 3 mandamientos del músico”:
1) Un músico siempre llega tarde
2) Siempre se acuesta con la mujer del jefe
3) Nunca sabe lo que va a hacer
Estas reglas se las enseña El Negro, quien arrastraba tras de sí una leyenda que también se sustentaba en 3 puntos:
1) No haber llegado nunca a tiempo
2) No haber perdido nunca el compás
3) Que nadie supiera nunca lo que iba a hacer
Pero el primo Curt tampoco se quedaba atrás en la enseñanza. “Si quieres ser un buen músico, debes conocer la regla del nunca se sabe”:
1) Nunca se sabe si actuaremos
2) Nunca se sabe si cobraremos
3) Nunca se sabe si comeremos
Y como buen mujeriego, también respondía con “sabiduría” a las preguntas de Tony.
Tony: Curt, ¿por qué al Maño siempre le gustan las más feas?
Curt: ¡hombre! Porque tarda más en corrérsela…
Curt asume su mala costumbre de quedar con toda la gente (citas) como una consecuencia de ser un niño huérfano, una historia que tiene como banda sonora el cubanísimo mambo “El Huerfanito” de Bienvenido Julián Gutiérrez (“Yo no tengo ni padre ni madre que lloren mis penas / yo no tengo padre, yo no tengo madre / yo no tengo a nadie que me quiera a mí / huérfano, huérfano soy / yo soy el huerfanito”). La película da pie también para los chistes políticos en contra de otros países (no sólo en Sudamérica se rivaliza con los vecinos). Por ejemplo, y como si se tratara de devolver el honor por la ocupación de Gibraltar, Curt y el Maño le explican a Tony por qué tendrán éxito con las turistas que esperan engrupir o levantar (Sussan, Sussy y Su):
Curt: ¿no ves que son inglesas?
Tony: ¿y qué?
Maño: que las inglesas son todas putas, hombre
Tony: ¿por qué?
Curt: Porque la mitad de los ingleses son homosexuales… y a la otra mitad no le gustan las mujeres…
Pero todo esto es un alto en el camino a Beirut. Los músicos se encuentran en Alejandría, Egipto, lugar que marcará el giro de la historia de Tony. Luego que lo dejan cantar “Twist and Shout” en el Hotel Flamingo, Tony siente que está en su mejor momento de la gira y de su vida: “Es impresionante, ¿verdad? Yo era el hombre más feliz del mundo: tocaba canciones de Los Beatles, me acostaba con suecas y soñaba encontrar una chica maravillosa de la que me enamoraría”. Y tal como ha ocurrido y ocurrirá con la historia de todo músico, cineasta u hombre cualquiera que pise este planeta, nuestro protagonista se enamora. Y la historia nunca volverá a ser igual.
Por algún motivo, quizás no muy difícil de comprender, la presencia de las chicas divide al grupo de machos. La competencia se abre y la amistad se va al demonio. Algo de eso hay en la relación de Domenech y El Negro. Se necesitan, se respetan como músicos, pero uno de ellos siempre se mete en territorio del otro. Lo ilustra la relación del director con FRANCESCA (Natasha Hovey), una ninfómana italiana que engaña a su esposo ENZO (Rocco Torrebruno), claro que con su autorización. Pero el Negro no respeta ese acuerdo.
Orquesta Club Virginia - clip B
Cuando Tony conoce a MARÍA (Emma Suárez), sabe que se ha enamorado de inmediato. Sin embargo no está preparado para una chica liberal, una española que vive sola en Londres y que es dueña absoluta de su vida. El modelo de mujer con la que ha crecido es como la mujer del Maño, que acaba de dar a luz mientras su pareja está de gira. María no es una mujer que parezca esperar por su hombre en la casa. No, es más bien como una chica del primer mundo actual. Por ello es que Tony desafía a María negándose a tener sexo la primera noche, usando el romanticismo como su arma letal, su manera de diferenciarse de otros amantes pasajeros. Ella responde sólo con risas. Pero lo de Tony es comprensible. Es que una chica con la guitarra eléctrica enfundada, acompañada de una banda de mujeres guapas y cantando “The house of the rising sun”, es un cuadro embriagador, y si a eso sumamos la belleza de Emma Suárez, en ese entonces con 27 ó 28 años, sencillamente la imagen se torna alucinante.
por Denis Leyton más información en comparte este artículo artículo relacionado * fecha: 28/09/2007 13:03 fecha: 10/06/2008 20:37
Luego sigue la consecuencia de esta relación, las desavenencias entre los músicos y una tremenda desilusión. Ahora están en Amman, la capital de Jordania, en una travesía que, a pesar de la cercanía, parece que jamás llegará a Beirut. Me encanta esta película, una que sigue una línea musical semejante a “Los Reyes del Mambo”, y que se emparenta en lo errático del periplo a “The Commitments”, todas películas con músicos como protagonistas, con sus ritos y (malas) costumbres como anécdotas de una odisea al encuentro de Euterpe, la musa de los músicos.
Orquesta Club Virginia - clip C
sitio web de Juan Echanove



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