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MARIO BENEDETTI: 14 de septiembre de 1920 - hasta que los libros mueranArtículo-homenaje sobre el escritor uruguayo Mario Benedetti.
Me perdonarán aquellos que no tienen cuenta en Facebook, los que desprecian Facebook o a quienes simplemente les importa un bledo Facebook, pero mis reflexiones nacen luego de ver el despliegue más espontáneo de homenajes que haya visto desde hace tiempo, realizado por personas de distintas edades y realidades que han usado esa red social para expresar a los habitantes de sus pequeños mundos su admiración por MARIO BENEDETTI. El uruguayo separó su espíritu del cuerpo hace algunas horas, pero las marcas que dejó con sus obras, parecieran ser un tatuaje imborrable que se muestra emocionado, pero decidido. Estos amigos han expresado que desean hacer público su arrobo, pública su gratitud, públicas las huellas que las letras pueden dejar en el alma de las personas.
Es indudable que para la mayoría son sus poesías las que se instalan en las primeras capas del recuerdo, pero más allá de la lectura directa de sus poemarios, cómo olvidar, por ejemplo, la incorporación que el realizador argentino Eliseo Subiela hizo de sus versos y los de Oliverio Girondo y Juan Gelman al texto de su película "El Lado oscuro del corazón" (1992), donde Benedetti incluso hace un pequeño rol, el de un marinero que recita en alemán los versos de "Corazón Coraza" a las señoritas en los bares ("Weil ich dich habe und nicht habe..."). El escritor aprendió perfectamente la lengua germana en su niñez, luego de su paso por el Colegio Alemán de Montevideo.
Como buen amante del fútbol que soy, cómo olvidar ese sencillo, pero extraordinario cuento titulado "Puntero Izquierdo" (1959, incluido en "Montevideanos") que, por ejemplo, sirvió de inspiración para "No le crea", una de las tres historias que forman parte de la película "Historias de fútbol" de Andrés Wood. "Puntero Izquierdo" está narrado de una manera como sólo un futbolero es capaz de comunicarse. "El reglamento era éste: todos sabían que yo era el hombre-gol, así que los pases vendrían a mí como un solo hombre. Yo tenía que eludir a dos o tres y tirar apenas desviado o pegar en la tierra y mandarme la parte de la bronca. El coso decía que nadie se iba a dar cuenta que yo corría pa los italianos". Este relato rescata el amor por sobre el interés, el ideal por sobre la conveniencia. Es que por muchos billetes que estén encima de la mesa para traicionar tus colores, es imposible resistir la emoción de ver el ángulo que forman el travesaño con el vertical ante tus ojos; ver la pelota dando un bote preciso justo frente a tu zapato; oler el centro perfecto para ensayar el vuelo rasante, una palomita histórica por los aires del área chica. Para quienes aman este deporte por sobre todas las cosas (¡por sobre todas las cosas!), saben que unos pesos extras no compiten con el éxtasis que se siente al marcar un gol, aunque sea en una cancha de tierra... y aunque luego termines en el hospital producto de una gran paliza. Insisto: cuento sencillo, pero extraordinario.
Cómo olvidar también sus historias profundas derivadas de la más injusta realidad, esas narraciones nacidas bajo el dolor de la dictadura vivida en su país apoyada por los militares, la de Juan María Bordaberry y la de los "mandatarios" que le sucedieron hasta que el General Álvarez entregó el poder a los civiles en 1985, año en que el pueblo charrúa vivió el regreso de la democracia con la asunción de Julio María Sanguinetti. Benedetti vivó el exilio durante 10 años, deambulando entre Argentina, Perú, Cuba y España, con idas y venidas que no interrumpieron su proceso creativo, pero ahora al servicio de la denuncia de los atropellos desde su vereda literaria. "Pedro y el Capitán" (1979) es uno de esos resultados, donde se relata la compleja relación entre un torturador y un detenido durante un interrogatorio, pasando de los detalles puntuales de la sesión, a la profundidad de la psicología de los personajes, especialmente la del uniformado. O "Primavera con una esquina rota" (1982), donde retrata el dolor de un prisionero político que usa su imaginación para evitar derrumbarse, mientras que afuera de la prisión el paso del tiempo desafía a su esposa y compañera quien se enfrenta a la contradicción y la culpa: ha dejado de quererlo y se ha enamorado de otro hombre.
Pero por supuesto, cómo olvidar "La Tregua" (1960). Me auto citaré: "... Óscar Andrade no sólo es importante por sus canciones, por ser un compositor notable y promotor de la obra de otros músicos. También es el "culpable" de que muchos de nosotros hayamos conocido a uno de los escritores latinoamericanos más importantes de la literatura universal. "Basada en la novela homónima de Mario Benedetti" señalaba el paréntesis que acompañaba el título de la canción en el cuadernillo del caset... y yo, como tantos más, corrí a investigarlo y descubrirlo. En el camino pude conocer poemas aún atesorados ("Te quiero", "Táctica y estrategia", "Ausencia de Dios", "Defensa de la alegría", "Si Dios fuera una mujer"), sus cuentos, sus ensayos y sus novelas. Y fue al leer "La Tregua" que descubrí que la literatura "amorosa" era un medio mucho más poderoso del que creía hasta entonces. Martín Santomé, un cincuentón viudo sumido en la rutina y oscuridad de los años, conoce a una chica de 24, Laura Avellaneda, que llega cual ángel enviado por los dioses a llenar de esperanza su vida gris, a hacer brillar sus canas la sol, a hacerlo soñar con su juventud... hasta que la tragedia se instala para desafiarlo, como en la vida misma, como en los libros. Fue la primera vez que lloré con una lectura, y todavía me emociona recordarla. Es que en aquella época, cada chica que se marchaba o cada chica que te rechazaba, era una Laura que moría haciéndote desgarrar de dolor por el amor que se iba... o que nunca fue" (extraído del artículo "TIEMPO, Oscar Andrade 1982").
En efecto, a Mario Benedetti lo conocí gracias a la canción "La Tregua" y desde entonces sus poemas fueron mi manera de hablar de amor; sus libros, los regalos que pretendieron ser el mensaje de mi forma de pensar; sus novelas y sus ensayos, la profundidad de quien intenta comprender qué diablos pasa, qué diablos somos y adónde demonios vamos.
Este escritor también agrandó en el mapa a la pequeña gigante República Oriental, tal como Juan Carlos Onetti o Juana de Ibarbourou. Tal como Horacio Quiroga y sus relatos llenos de amor, de locura y de muerte. Tal como Eduardo Galeano que mostró al mundo las venas abiertas de América. Mario Benedetti lo logró con la forma de narrar su propia experiencia, como en los "Poemas de la Oficina", donde introdujo a los versos conceptos como Cuenta Corriente, Sueldo, Aguinaldo o Licencia, todas nociones propias de la vida cotidiana de muchos, la misma del lector común. Montevideo y Uruguay también entraron al imaginario colectivo a través de la descripción de una nación tan similar, tan cercana. América entera en tan diferente, pero tan parecida. Mario Benedetti ha sido el mejor embajador de su patria, del americanismo, al nivel del libertador Artigas, pero con la pluma y la máquina de escribir, del mismo modo que lo hicieran Zitarrosa o Masliah, fundiendo versos con sonidos, tal como hoy lo hace Jorge Drexler.
La relación de Benedetti con la música es magnífica. Cómo olvidar "Por qué cantamos" (Cotidianas, 1979) cantada por Juan Carlos Baglietto, Celeste Carballo, Nito Mestre y Oveja Negra ("Si cada hora viene con su muerte / si el tiempo es una cueva de ladrones / los aires ya no son los buenos aires / la vida es nada más que un blanco móvil / usted preguntará por qué cantamos"). Cómo olvidar también la versión de "Te quiero" (Poemas de otros, 1974) que hiciera la misma Celeste, ahora junto a Sandra Mihanovich ("tu boca que es tuya y mía / tu boca no se equivoca / te quiero porque tu boca / sabe gritar rebeldía / si te quiero es porque sos / mi amor mi cómplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos"). Y claro, cómo olvidar a Joan Manuel Serrat pregonando a los cuatro vientos que "El Sur también existe" (1985), un álbum con 10 poemas de Benedetti musicalizados por el catalán, tomando el nombre de uno de los poemas más políticos del vate ("con sus predicadores / sus gases que envenenan / su escuela de chicago / sus dueños de la tierra / con sus trapos de lujo / y su pobre osamenta / sus defensas gastadas / sus gastos de defensa / con su gesta invasora / el norte es el que ordena...").
Quizás olvide otros hitos, pero creo resumir mi sentimiento con sus propios versos, así como tantos amigos publicaron en las últimas horas un abanico inmenso de líneas escritas por Mario Benedetti que definen sus propias vidas o rememoran un momento importante para ellos. Este poema que presento define una manera de ver la vida, una posición política, ¡un sentido del humor! Sus versos simples resumen mi pensamiento y que hoy, como tantos otros, deseo exponer a los habitantes del pequeño planeta personal.
Ustedes y Nosotros
(Poemas de otros, 1974)
Ustedes cuando aman nosotros cuando amamos ustedes cuando aman nosotros cuando amamos ustedes cuando aman nosotros cuando amamos | ustedes cuando aman nosotros cuando amamos ustedes cuando aman nosotros cuando amamos ustedes cuando aman nosotros cuando amamos |
Mi humilde homenaje para el uruguayo de quien aprendí los versos, antes incluso que del mismísimo Neruda: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia. Viejo lindo, un abrazo de parte de todos "nosotros".
por Denis Leyton
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